Italiana Contenitori surge en 1981 de la iniciativa empresarial de cinco socios fundadores.
La histórica sede de Sant’Ambrogio di Torino, prácticamente a la sombra de la Sacra di San Michele, ve dar los primeros pasos a la empresa con la consolidación de las tecnologías de producción y el desarrollo de los mercados exteriores, en primer lugar en Alemania e Inglaterra.
Muy pronto, sin embargo, los espacios iniciales demostraron ser insuficientes para albergar el continuo crecimiento de la empresa, que a principios de los años noventa adquiere el inmueble actual y se traslada unos kilómetros, transfiriendo todos los trabajos a Giaveno, donde proseguirá su desarrollo hasta estructurarse como una entidad industrial madura.
Son años intensos, de crecimiento y fuertes inversiones, con la compra de máquinas automáticas y sistemas robóticos de soldadura para mejorar la productividad y, sobre todo, la calidad del producto. La adopción de las primeras tecnologías de diseño CAD, así como la inversión en recursos humanos de calidad, ha permitido estructurar una eficaz oficina técnica para el desarrollo de nuevos productos y tecnologías de producción, que con el paso del tiempo ha dado lugar a la creación de una gama de productos y soluciones sin parangón en el sector.
La nueva planta, con sus amplios espacios, da el impulso adecuado a la empresa, que en el transcurso de pocos años, con el cambio de siglo, consolida su posición como líder del mercado, e inicia el desarrollo de una red comercial basada en la asociación con las principales empresas del sector.
En 2005, la apertura de la filial francesa en las cercanías de París amplía las capacidades operativas de la compañía y la proyecta con una perspectiva de mercado cada vez más europea, lo que le permite afrontar de manera decidida la crisis económica, de la que pronto se empezarían a vislumbrar las primeras señales. La reconocida calidad y la gama de productos más amplia del mercado, que siempre han sido los puntos fuertes de la empresa, ayudan a superar también esos años difíciles.
Siempre en busca de nuevas oportunidades, en 2009 se inaugura una nueva planta de producción en Nabeul, cerca de Hammamet, en el nordeste de Túnez. Esta nueva aventura empresarial dará a la empresa la oportunidad de ampliar aún más su capacidad de producción y de hacer frente a la competencia cada vez más fuerte de los países de Europa del Este y, sobre todo, de China, que comienza a emerger como un nuevo protagonista dentro del sector.
En los últimos diez años, una fuerte inversión ha supuesto la renovación de las principales líneas de producción, con la adopción de las más modernas tecnologías de soldadura y la actualización de los sistemas robotizados, siempre en busca de una calidad y competitividad cada vez mayores.
En estos 40 años, el compromiso colectivo y una ética del trabajo basada en la colaboración y el crecimiento común han hecho que la empresa alcance grandes metas, y permitirán dar el impulso necesario para afrontar los nuevos retos, no solo laborales, que nos deparará el futuro. Al fin y al cabo, «trabajar con la mirada puesta en los contenidos» puede ser una buena forma de afrontar tanto la vida como el trabajo.